Todo sobre la displasia de cadera en perros: qué es, y cómo detectarla, prevenirla y tratarla

Escrito por Marta Rodríguez

Artículo actualizado el 18/12/2020

La displasia de cadera es el problema articular que con más frecuencia padecen los perros, sobre todo los de razas grandes y medianas, si bien también pueden padecerla, aunque de forma mucho menos habitual, los perros pequeños.

A lo largo de este artículo vamos a hablar largo y tendido sobre la displasia de cadera canina. Veremos, entre otras cosas, cuáles son sus síntomas, cómo podemos detectarla, cómo prevenirla y qué hacer para mejorar la calidad de vida de tu perro si ya la padece.

¿Qué es la displasia de cadera canina?

La displasia de cadera es una enfermedad que consiste en un desarrollo incorrecto de la articulación coxofemoral durante el crecimiento del perro. Se trata de una afección degenerativa, que es hereditaria, pero no congénita: es decir, no está presente cuando el perro nace, sino que suele aparecer hacia los cuatro o cinco meses de edad del cachorro.

Y es que, cuando nace un cachorro, la estructura de su cadera está formada por cartílago, el cual se transformará en hueso a medida que el perrito va creciendo. Si la cadera se desarrolla correctamente, la cabeza del fémur, que es una especie de bola, encajará perfectamente en el acetábulo, que es una cavidad cóncava que se encuentra la pelvis.

“La displasia de cadera es una enfermedad hereditaria, no congénita y degenerativa, que consiste en un mal encaje de la cabeza del fémur en el acetábulo de la pelvis.”

Sin embargo, en una cadera displásica, la cabeza del fémur no encaja bien en el acetábulo, ya sea porque el acetábulo es demasiado plano, o porque la cabeza del fémur es demasiado pequeña o no es esférica.

En ambos casos, el resultado es que la cabeza del fémur quedará fuera de su sitio natural, de modo que se moverá anormalmente, lo que hará que se inflame la articulación y el tejido periarticular (tendones, músculos y ligamentos), y que haya una fricción que irá desgastando el hueso y el cartílago, todo lo cual puede acabar por producir osteoartritis.

Perro con displasia de cadera
La displasia de cadera puede llegar a provocarle fuertes dolores al perro

Todo esto hace que la displasia llegue a provocar al perro dolor, e incluso, en algunos supuestos, cojera, por lo que, en muchos casos, el can puede llegar a tener dificultad para subir o bajar escaleras, o para sentarse. Además, este dolor en el tren posterior tiende a hacer que haya una sobrecarga en las patas delanteras, lo que puede provocar que, con el paso del tiempo, el animal vaya perdiendo cada vez más capacidad de movimiento y de masa muscular en sus patas.

¿Cuáles son las causas de la displasia de cadera en perros?

Como decía más arriba, la displasia de cadera en perros es una enfermedad con un importante componente hereditario; sin embargo, los genes no son el único factor que influye en su desarrollo, sino que también entran en juego factores ambientales (como atestigua la Dra. Carol Beuchat, directora del Institute of Canine Biology, en este artículo).

Veamos cuáles son las causas y los diferentes factores de riesgo que pueden hacer que un perro desarrolle displasia de cadera.

Predisposición genética

Está demostrado que la displasia de cadera tiene una base genética (estudio), y se sabe que, de hecho, es una enfermedad poligénica, es decir, que en su desarrollo influye más de un gen.

Está claro que hay razas más propensas a padecerla, y que, si alguno de los progenitores de un perro la tiene, es muy probable que éste la herede. Sin embargo, hasta el momento los científicos no han sido capaces de identificar cuáles son exactamente los genes responsables de su desarrollo.

“La displasia de cadera es una enfermedad poligénica, es decir, que en su desarrollo interviene más de un gen, y hay razas de perros más propensas a padecerla.”

De todas formas, aunque no se conozcan los genes concretos que influyen en el desarrollo de la displasia de cadera, nunca deberían utilizarse perros que la padezcan para la cría, y cualquier criador responsable tendrá en cuenta este factor.

Factores ambientales

Si bien, como hemos visto, la displasia de cadera tiene un fuerte componente hereditario, no todos los perros predispuestos genéticamente a padecerla la llegan a desarrollar, y esto se debe a que la genética no es el único factor que la causa, sino que también intervienen varios factores ambientales. Veámoslos.

Nutrición

La nutrición juega un papel muy importante en la salud general de tu perro, y también en la de sus articulaciones. Por eso es de vital importancia alimentar a nuestros compañeros caninos con comida adecuada para ellos, baja en carbohidratos (cereales, legumbres, etc). Si alimentas a tu perro a base de pienso, lo más recomendable es elegir uno sin cereales y con un alto contenido en proteína de origen animal de calidad.

Alimentación en perros con displasia de cadera
Un perro mal alimentado tiene muchas más posibilidades de desarrollar displasia de cadera

Debemos tener siempre presente que los perros son animales carnívoros, y un exceso de carbohidratos en su dieta provocará que el páncreas tenga que trabajar mucho más para digerir el almidón que contienen estos alimentos, produciendo un exceso de insulina en el organismo, algo que puede dar lugar a problemas de inflamación en las articulaciones.

“Es importante alimentar al cachorro con comida de calidad y controlar la cantidad que come, ya que el peso que tenga durante su crecimiento influirá de forma decisiva en el desarrollo de la displasia de cadera.”

Además de todo esto, es importante que controles la cantidad de comida que le das a tu peludo: tal y como demuestra este estudio llevado a cabo por la Universidad de Pensilvania y Nestlé Research Center, el peso del perro durante su crecimiento es un factor que tiene una gran influencia en el desarrollo de la displasia de cadera.

Por este motivo resulta imprescindible que le des a tu peludo una ración de comida adecuada a sus necesidades, teniendo en cuenta su tamaño y su actividad física, de modo que tenga todos los nutrientes necesarios, pero sin excederse en la cantidad, para así evitar que tenga sobrepeso.

Rapidez de crecimiento

En realidad, se puede decir que todos los perros crecen rápido durante sus primeros meses de vida, pero esto es especialmente cierto en los de razas grandes y gigantes… y es que debemos tener en cuenta que es mucho lo que tiene que crecer un perro grandote en muy poco tiempo.

Un cachorro de perro es muy pequeño al nacer: en realidad, en ese momento no hay una diferencia muy marcada de peso entre diferentes razas, sean pequeñas o grandes. Sin embargo, puede haber una enorme diferencia en el tamaño que los perros alcanzan de adultos, dependiendo de su raza.

“Si bien en el momento del nacimiento no hay una diferencia excesivamente marcada entre perros de razas pequeñas y grandes, al alcanzar la edad adulta la diferencia puede ser enorme.”

Pongamos un ejemplo para verlo claro. Un cachorro de Yorkshire o de Chihuahua puede pesar al nacer aproximadamente 140 gramos, mientras que uno de Gran Danés o de San Bernardo puede pesar entre 600 y 700 gramos. Si bien hay una diferencia, ésta no es demasiado grande en el momento del nacimiento.

Sin embargo, para cuando llegan a la edad adulta, la diferencia de peso entre un perro de raza pequeña y uno de raza grande puede llegar a ser abrumadora: mientras un Yorkshire Terrier adulto pesa entre 1 y 4 kg, un Gran Danés adulto puede llegar a pesar hasta 90 kg. Es decir, el camino que tiene que recorrer un perro grande para llegar a su peso definitivo es muchísimo más largo que el de un perrito pequeño.

Gran Danés con displasia de cadera
Los perros que crecen rápido corren más riesgo de desarrollar displasia de cadera

En un cachorro de una raza pequeña la mayor parte del crecimiento tiene lugar durante sus seis primeros meses de vida: a los tres meses ya habrá alcanzado la mitad del peso que tendrá de adulto, y entre los 8 y los 10 meses ya habrá completado su crecimiento.

Esto significa que la primera fase de crecimiento, que es cuando tiene lugar la mayor parte del desarrollo esquelético, se da mientras los cachorros aún están en período de lactancia, por lo que sus necesidades nutricionales están cubiertas adecuadamente.

“En un cachorro de raza grande la fase de crecimiento rápido se prolonga hasta los 8 meses, mucho más allá del momento del destete, y en caso de que su alimentación no sea correcta tendrá más posibilidad de desarrollar displasia de cadera.”

Sin embargo, en un cachorro de raza grande esta primera fase de crecimiento rápido se prolonga mucho más allá del momento del destete, y crece mucho y muy rápido hasta los 8 meses de edad, momento en que ya llevará unos meses alimentándose por sí mismo, y, en el caso de que su alimentación no sea correcta, tendrán más posibilidad de desarrollar problemas osteopáticos, como displasia de cadera, durante ese período.

Todo esto nos lleva a volver a incidir en la extremada importancia que tiene una correcta nutrición durante los primeros meses de vida del cachorro, para así controlar de manera adecuada su crecimiento.

Ejercicio excesivo o inapropiado

Por supuesto, es conveniente que los cachorros hagan ejercicio físico, ya que el ejercicio ayuda a fortalecer los músculos de las patas y de la pelvis, algo que mejorará la estabilidad de la articulación de la cadera. Sin embargo, no todo tipo de ejercicio es aconsejable y, de hecho, durante la etapa de crecimiento debemos evitar actividades físicas que puedan tener impacto en las articulaciones, que aún están en formación.

Por lo tanto, hasta que el perro haya completado su crecimiento, es recomendable evitar actividades que exijan que el perro salte, gire bruscamente o corra de forma excesiva, como por ejemplo el Agility o el Frisbee. También resulta muy aconsejable evitar juegos de actividad explosiva, como lanzar una pelota para perros o un palo una y otra vez cada día, haciendo que el cachorro corra como un loco durante largos periodos de tiempo.

“Hasta que el perro haya completado su crecimiento es recomendable evitar actividades que exijan que salte, gire bruscamente o corra de forma excesiva.”

Todo esto también se aplica a perros que ya son mayores, momento en que una actividad física demasiado exigente, o de alto impacto, puede repercutir en sus articulaciones y en sus huesos.

Síntomas de la displasia de cadera en perros

Perro subiendo escaleras
Si tu perro tiene dificultades para subir escaleras, puede que padezca displasia de cadera

Los síntomas de la displasia de cadera pueden variar según el grado en que la padezca tu perro, y del nivel de inflamación que tenga. Hay algunos canes que empiezan a mostrar signos de displasia cuando son todavía cachorros, mientras que otros la desarrollan con la edad, junto con osteoartritis.

Sea cual sea el caso de tu perro, hay unos cuantos síntomas que hay que tener muy en cuenta, porque pueden ser señal de que tu amigo tiene displasia de cadera. Veámoslos.

  • Disminución de la actividad física: puedes notar que a tu perro no le apetece jugar tanto como antes, o que ya no quiere correr o saltar.

  • Dificultad o resistencia a subir escaleras, o para subirse a un sofá o un coche.

  • Cojera en las patas traseras.

  • Rigidez o atrofia muscular.

  • Muestra signos de dolor tras hacer ejercicio.

  • Dificultad para ponerse de pie.

  • Se sienta en una posición extraña, sacando una pata hacia afuera.

  • Cuando corre lo hace como un conejo, es decir, a pequeños saltos y con las patas traseras moviéndose al mismo tiempo.

  • Anda balanceando la parte posterior.

  • Muestra dolor si le tocas en la zona de la cadera o las patas traseras.

  • Chasquidos audibles.

  • Pérdida de masa muscular en las patas traseras, y aumento de los músculos del hombro (que compensan los de la zona trasera).

  • Cambios de humor, volviéndose más “agresivo” con otros perros o personas, al querer evitar que se le acerquen: incluso puede rehuirte a ti, porque no quiera que lo toques, al sentir dolor.

Ten en cuenta que todos estos síntomas pueden ser constantes, pero también intermitentes, y aparecer o empeorar tras el ejercicio físico. En todo caso, si detectas alguno de los síntomas descritos en este apartado, lo mejor que puedes hacer es acudir al veterinario, para que pueda examinar a tu perro y determinar si, efectivamente padece de displasia de cadera.

Cómo se diagnostica la displasia de cadera en perros

Para saber si tu perro tiene displasia de cadera, tu veterinario procederá a efectuarle un examen físico, en el que palpará sus caderas y moverá sus patas traseras para comprobar la laxitud de la articulación.

Pero para hacer un diagnóstico definitivo es necesario hacerle una radiografía al perro, y para ello resulta preceptivo que el animal esté anestesiado o profundamente sedado, de forma que el veterinario pueda colocarlo de la postura correcta y sus músculos estén totalmente relajados.

“Para hacer un diagnóstico definitivo de displasia de cadera es necesario hacerle una radiografía al perro, que deberá estar anestesiado o profundamente sedado.”

Y es que, para hacer la radiografía, el perro debe estar en posición decúbito frontal, es decir, echado de espaldas, con las patas delanteras estiradas hacia la cabeza y las traseras totalmente extendidas de forma simétrica, y giradas hacia el interior; obviamente, resulta muy difícil conseguir que un perro permita que se le manipule para ponerlo en esta posición, y que se mantenga relajado, motivo por el cual la sedación es imperativa.

Una vez hecha la radiografía, el veterinario podrá saber si tu perro tiene displasia de cadera y, de tenerla, el grado y la severidad en que la padece. La clasificación del grado de displasia de cadera, según la AVEPA (Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales), es la siguiente:

  • Grado A – Ausencia de signos radiográficos de displasia de cadera
  • Grado B – Articulaciones de caderas casi normales
  • Grado C – Leves signos de displasia de cadera
  • Grado D – Moderados signos de displasia de cadera
  • Grado E – Severos signos de displasia de cadera

Razas de perros más propensas a padecer displasia de cadera

La displasia de cadera suele darse con más frecuencia en perros de razas grandes o gigantes, en las que hay un rápido aumento de peso y de tamaño durante las etapas en las que el sistema osteoarticular está formándose.

“La displasia de cadera es una enfermedad más frecuente en perros de razas grandes o gigantes; sin embargo, también hay razas de tamaño mediano o pequeño que pueden padecerla.”

Entre los perros más propensos a desarrollar displasia de cadera encontramos, efectivamente, razas bastante grandes, como el Pastor Alemán, el Golden Retriever, el Labrador, el Boyero de Berna, el Rottweiler, el Pastor Belga Malinois, el San Bernardo o el Mastín, tanto español como napolitano.

Sin embargo, también hay razas de tamaño mediano o pequeño que pueden padecer este problema: de hecho, según las estadísticas que ha estado recogiendo la Orthopedic Foundation for Animals entre 1974 hasta 2019, dos de las razas con más riesgo de desarrollar displasia de cadera serían el Bulldog (inglés, americano y francés) y el Carlino.

¿Tiene cura la displasia de cadera en perros?

La displasia de cadera es una enfermedad degenerativa y, por desgracia, no tiene cura, aunque existen tratamientos que pueden ayudar a paliar el dolor y mejorar la calidad de vida de nuestro perro.

Básicamente, los tratamientos para la displasia de cadera pueden ser médicos o quirúrgicos, dependiendo de la gravedad del daño, y será tu veterinario quien mejor puede aconsejarte sobre el que mejor puede irle a tu perro. Veamos las dos opciones con más detalle.

Tratamiento médico para la displasia de cadera en perros

Si la displasia de cadera que padece tu perro no es muy grave, o si una operación quirúrgica no está aconsejada, ya sea por la edad de tu peludo o por algún otro motivo, hay varias pautas que puedes seguir para mejorar su calidad de vida en el día a día, y para evitar que la enfermedad empeore.

El tratamiento más habitual para paliar el dolor y la inflamación son los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). En etapas de dolor agudo también puede recurrirse al uso de corticosteroides, que son más potentes, si bien su uso a largo plazo no es aconsejable, debido a sus múltiples efectos secundarios.

“Los tratamientos más habituales para paliar el dolor y la inflamación provocados por la displasia de cadera son los antiinflamatorios, los analgésicos y los condroprotectores.”

Además de los antiinflamatorios, el veterinario también puede ver conveniente la administración de algún analgésico.

Asimismo, también son muy recomendables los condroprotectores para perros, que pueden ser una gran ayuda para mantener, en la medida de lo posible, la salud de las articulaciones de nuestros canes.

Si bien los condroprotectores no son exactamente medicamentos (sino complementos alimenticios), resultan de gran ayuda para que el organismo de nuestros perros consiga las materias primas necesarias para formar el tejido de la articulación y el cartílago, y por ello pueden ser un excelente complemento a un tratamiento integral, que el veterinario determinará.

Además, al tratarse de complementos alimenticios elaborados a partir de sustancias naturales, no causan efectos secundarios adversos.

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Tratamiento quirúrgico para la displasia de cadera en perros

Si el daño de la articulación de la cadera es muy grave y el tratamiento médico no es suficiente, es posible que tu veterinario te recomiende recurrir a la cirugía.

Si bien la cirugía resulta cara y, además, a nadie nos gusta que nuestro perro tenga que pasar por el quirófano, por los riesgos que conlleva, el tratamiento quirúrgico tiene la ventaja de que, una vez superado el postoperatorio, tu perro ya no necesitará mantener un tratamiento durante el resto de sus días, y podrá llevar una vida normal.

“Cuando el daño de la cadera es muy grave y el tratamiento médico no es suficiente, es posible que tu veterinario vea necesario recurrir a la cirugía.”

Principalmente, existen cuatro métodos quirúrgicos para la displasia de cadera:

  • Osteotomía triple de cadera (OTC): se trata de un procedimiento quirúrgico indicado en perros jóvenes, de entre cinco y nueve meses, que presenten un proceso inflamatorio con luxación de la cabeza femoral, pero sin degeneración articular. El objetivo es reorientar el acetábulo para conseguir que la cabeza del fémur encaje en él, aumentando así la estabilidad de la articulación.

  • Artoplastia por exéresis de la cabeza del fémur: es un procedimiento indicado para perros que pesen menos de 20 kg, y consiste en extirpar la cabeza del fémur, sustituyéndola por una seudoarticulación fibrosa, lo que eliminará el dolor producido por el roce.

  • Sustitución completa de la cadera por una prótesis: esta técnica está indicada para perros de más de 20 kg, que ya hayan completado su crecimiento, y que tengan una displasia de cadera muy grave. Consiste en la eliminación total de la cabeza y el cuello femoral, así como del acetábulo, sustituyéndolos por unos artificiales.

  • Pectinectomía o resección del músculo pectíneo: se trata de una técnica quirúrgica que consiste en la extirpación de una porción del músculo o tendón del pectíneo. Es una operación que sirve para disminuir el dolor de la articulación por un tiempo, pero que en realidad no evita el progreso de la displasia.

Puedes encontrar más información sobre estas intervenciones quirúrgicas en este documento de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Córdoba.

Cómo prevenir la displasia de cadera en perros

Puesto que, como hemos visto, la displasia de cadera en perros es una enfermedad hereditaria, la única manera realmente efectiva de prevenirla y acabar por erradicarla sería evitar que se reproduzcan los canes que la padecen, pero esto es algo que depende de la responsabilidad de los criadores.

No obstante, si tienes un cachorro de una raza predispuesta a la displasia de cadera, o un mestizo que sea cruce de alguna de ellas, sí que puedes hacer una serie de cosas encaminadas a prevenir que la enfermedad llegue a desarrollarse.

  • Cuida mucho la alimentación de tu cachorro. Si le das pienso, elige uno en cuya elaboración se haya utilizado proteínas de origen animal de calidad, sin cereales y con bajo contenido en carbohidratos. Si te decides por otras opciones, como la dieta BARF, consulta siempre con un nutricionista canino, para asegurarte de que su dieta es equilibrada y contiene todos los nutrientes necesarios.

“Si tienes un cachorro de una raza predispuesta a la displasia de cadera es recomendable que cuides su alimentación, vigiles su peso, evites que haga ejercicios inadecuados y le hagas revisiones periódicas en el veterinario.”

  • Vigila el peso del cachorro, especialmente entre los 3 y los 8 meses, que es cuando se da la etapa de crecimiento más rápido, sobre todo si se trata de un perro de raza grande. Es muy recomendable que evites el sobrepeso durante toda la vida de tu perro, para que así no se sobrecarguen sus articulaciones.

  • Evita que tu cachorro haga ejercicios inadecuados o bruscos, como carreras explosivas, saltos o giros en el aire. En su lugar, opta por un ejercicio moderado que favorezca que sus músculos se desarrollen correctamente y se fortalezcan.

  • Por último, visita de vez en cuando a tu veterinario para que le haga revisiones a tu perro, comprobando que sus articulaciones están en buen estado y se están desarrollando de forma correcta.

Cómo mejorar la calidad de vida de un perro con displasia de cadera

Aparte de los tratamientos médicos que veíamos más arriba, y de vigilar la alimentación de tu perro para evitar que tenga sobrepeso, hay varias cosas que puedes hacer para mejorar su calidad de vida.

Ya hemos visto que es recomendable evitar que el perro haga actividades físicas muy exigentes, pero que el ejercicio moderado es muy recomendable. Haz paseos tranquilos y que no sean demasiado largos, y permite que tu peludo vaya a su ritmo, olfateando su entorno relajadamente.

Un ejercicio que resulta excelente para perros con displasia de cadera es la natación, ya que le ayudará a mejorar su musculatura y su flexibilidad articular sin forzar excesivamente sus caderas, de modo que, si tu peludo es de los que disfrutan de un buen chapuzón, aprovéchalo. No olvides ponerle antes, eso sí, un buen chaleco salvavidas para perros.

“La natación es un excelente ejercicio para perros con displasia de cadera, ya que les ayuda a mejorar su musculatura y flexibilidad articular sin forzar excesivamente sus caderas.”

También puedes complementar el tratamiento de tu perro con fisioterapia, hidroterapia o masajes, que pueden ser de gran ayuda para aliviar el dolor de las articulaciones, así como para ayudar a tu can a fortalecer los músculos de sus patas.

Es de vital importancia que tu perro pueda descansar bien, por lo que deberías proporcionarle una cama adecuada, a ser posible con colchón ortopédico. A continuación te mostramos nuestra principal recomendación al respecto, aunque también puedes ver algunos otros modelos adecuados en nuestro artículo de camas para perros.

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En el caso de que tu perro empiece a tener problemas de movilidad a causa de la displasia de cadera, hay varias soluciones que pueden serle de gran ayuda. Veámoslas.

“Si tu perro empieza a tener problemas de movilidad debidos a la displasia de cadera, puedes ayudarle con un arnés de soporte de cadera, una silla de ruedas o un carrito para perros.”

Por una parte, puedes hacerte con un arnés de soporte de cadera para perros, que le proporcionará seguridad, estabilidad y soporte en su tren trasero, y te permitirá ayudarle a caminar con más facilidad y menos dolor.

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Para casos más graves de displasia de cadera, tienes la posibilidad de hacerte con una silla de ruedas para perros, que le proporcionará a tu peludo el apoyo necesario en sus patas traseras.

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FAQ: preguntas más frecuentes sobre la displasia de cadera en perros

¿Qué es la displasia de cadera canina?

Es una enfermedad degenerativa, que es hereditaria, pero no congénita (es decir, no está presente al nacer). Consiste en un desarrollo incorrecto de la articulación coxofemoral durante el crecimiento del perro, que hace que la cabeza del fémur no encaje bien en el acetábulo (cavidad cóncava que se encuentra en la pelvis), de modo que queda fuera de su sitio natural, causando la inflamación de la articulación y el tejido periarticular, lo que provocará dolor al perro, y puede acabar por producirle osteoartritis.

¿Tiene cura la displasia de cadera en perros?

No, por desgracia la displasia de cadera es una enfermedad degenerativa que no tiene cura. Sin embargo, existen varios tratamientos que resultan efectivos para paliar el dolor y retrasar el empeoramiento de la articulación, como los antiinflamatorios, los analgésicos y los condroprotectores. También puede optarse por tratamientos quirúrgicos, siempre que el veterinario lo considere necesario.

¿Qué razas de perros son más propensas a padecer displasia de cadera?

Aunque la displasia de cadera puede afectar a cualquier perro, es mucho más habitual en los de razas grandes y gigantes, que tienen un crecimiento muy rápido. Algunas de las razas más propensas a desarrollar esta enfermedad articular son el Pastor Alemán, el Mastín, el Labrador, el Golden Retriever y el San Bernardo, entre otras. De entre las razas más pequeñas, las más propensas a padecer displasia son las de tipo Bulldog y Carlino.

¿Cuánto puede vivir un perro con displasia de cadera?

Un perro con displasia de cadera puede vivir muchos años, puesto que no es una enfermedad que suponga una amenaza para su vida. Es recomendable, eso sí, proporcionarle un tratamiento y unos cuidados adecuados, para que su calidad de vida sea lo mejor posible.

¿Cuáles son las causas de la displasia de cadera en perros?

Si bien la displasia de cadera es una enfermedad hereditaria y, por lo tanto, hay razas que tienen una predisposición genética a padecerla, también existen varios factores ambientales que pueden hacer que la enfermedad se desarrolle, como una nutrición inadecuada, el sobrepeso, la rapidez de crecimiento o una actividad física inadecuada durante los primeros meses de vida del cachorro.

¿Qué síntomas presenta la displasia de cadera en perros?

Los síntomas de la displasia de cadera pueden variar según el grado en que la padezca un perro y el nivel de inflamación que tenga. Algunos de los síntomas más comunes que podemos notar son la disminución de la actividad física, dificultad para subir escaleras, cojera, rigidez, dolor, correr dando “saltos de conejo”, balanceo del tren posterior al caminar, dificultad para ponerse de pie o pérdida de masa muscular en las patas traseras.

Y hasta aquí nuestro artículo sobre la displasia de cadera canina. Espero haber resuelto cualquier duda que pudieras tener al respecto de este tema.

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Sobre la autora:

Marta MascotaPro

Marta Rodríguez

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