Collares antiladridos para perros: ¿son recomendables? Consejos y opiniones de los expertos

Los ladridos son una de las maneras que tienen nuestros perros de comunicarse, tanto con nosotros, como con otros perros. Que un perro ladre es algo totalmente natural, pero cuando los ladridos son excesivos pueden ser muy molestos, e incluso llegar a convertirse en un verdadero problema, sobre todo si empiezas a recibir quejas de tus vecinos. Esto ha hecho que en los últimos tiempos hayan ganado cada vez más popularidad herramientas como los collares antiladridos.

En MascotaPro somos bastante escépticos sobre este tipo de productos, ya que nos parece que lo que hacen es inhibir una conducta de nuestro perro que no nos agrada, pero sin tratar el problema de base que provoca esta conducta, y creemos que hay métodos más amables para mejorar la convivencia con nuestros amigos de cuatro patas. No obstante, para poder formarnos una opinión más fundada hemos recurrido a los profesionales del sector, que sin duda son quienes pueden hablar con más conocimiento de causa sobre este tipo de collares. Por eso, hemos contactado con varios educadores caninos que nos han dado sus opiniones sobre los collares antiladridos, su efectividad y los efectos que su uso puede tener sobre nuestros amigos peludos. Pero, lo primero es lo primero. Veamos qué es exactamente un collar antiladridos, y todas las variantes que existen.

Nota: también hemos elaborado un artículo en el que los educadores caninos nos dan su opinión sobre los collares eléctricos de adiestramiento (parecidos a los antiladridos, pero que se utilizan de una forma y para un propósito diferente). Y, si lo que buscas es un collar de tipo tradicional, échale un vistazo a nuestro post de collares para perros.

¿Qué es y cómo funciona el collar antiladridos para perros?

Los collares antiladridos son collares que llevan incorporada una pequeña caja electrónica, la cual contiene un sensor de vibración que se acciona cuando detecta el movimiento de las cuerdas vocales del perro, enviándole un estímulo desagradable para él cada vez que ladra, que puede consistir en rociar su nariz con un spray, o en emitir sonidos, o vibraciones o, en el caso de las versiones más contundentes, descargas eléctricas. La idea es que nuestro peludo asocie que cada vez que ladra le ocurre algo molesto y que, de esta forma, deje de ladrar para evitar el castigo.

Tipos de collares antiladridos para perros

Actualmente, podemos comprar multitud de collares antiladridos en el mercado. Todos ellos aseguran ser efectivos contra los ladridos indeseados, y todos ellos afirman ser inocuos para los perros. Según sus fabricantes y vendedores, estos collares no harán daño ni molestarán a tu perro, algo bastante contradictorio, teniendo en cuenta que su funcionamiento se basa, precisamente, en propinar al animal un estímulo aversivo para inhibir una conducta. Estos son los diferentes tipos de collares antiladridos que existen:

  • Collar antiladridos de descargas eléctricas: son, probablemente, los más populares, y funcionan emitiendo una pequeña descarga eléctrica sobre la garganta del perro cada vez que ladra; dicha descarga irá aumentando de intensidad si los ladridos persisten.
  • Collar antiladridos de vibración: en este caso, cuando el perro ladra, el collar emitirá una vibración. Al igual que en el caso anterior, las vibraciones irán aumentando de intensidad si el perro sigue ladrando.
  • Collar antiladridos de ultrasonidos: al detectar el ladrido del perro, el collar emitirá un sonido agudo y desagradable, imperceptible para el ser humano, pero muy molesto para los perros.
  • Collar antiladridos de citronela: este tipo de collar antiladridos dispone de un dispositivo que se coloca sobre la garganta del perro y que rocía en dirección a su nariz un chorro de citronela, cuyo olor le resulta muy desagradable a los perros, cada vez que detecta un ladrido.

¿Son buenos para nuestros perros los collares antiladridos? Las opiniones de los expertos

Como los collares antiladridos para perros despiertan mucha controversia, hemos decidido que lo mejor para conocer su supuesta efectividad y los efectos que puede tener su uso en nuestros peludos es que nos lo cuenten quienes mejor pueden saberlo. Para ello, hemos contactado con varios profesionales expertos en comportamiento canino de reconocido prestigio y les hemos planteado varias preguntas. Esto es lo que nos han contado.

La opinión de Comunicación y Respeto sobre los collares antiladridos para perros

Sobre Comunicación y Respeto:

Comunicación y Respeto

Comunicación y Respeto es un proyecto de Irene Pérez Piñel, etóloga y veterinaria, que lleva más de veinte años trabajando con perros. En su página web pone a disposición de sus lectores varias herramientas para ayudarnos a quienes compartimos nuestra vida con perros a resolver cualquier problema que podamos tener, para así mejorar nuestra convivencia. Podrás encontrar desde un blog, hasta libros y cursos personalizados. Ésta es su opinión.

¿Crees que son eficientes los collares antiladridos?

Depende de cómo lo mires. El ladrido excesivo es un problema complejo en el cual el ruido es sólo un síntoma. Al igual que la fiebre, podemos tomarnos un antitérmico, y la fiebre se irá. Pero en muchos casos esa fiebre tiene una razón de ser que no hemos detectado, y que seguirá ahí. Por lo tanto o bien volverá o bien empeoraremos (pero ya sin fiebre).

Lo mismo ocurre con los ladridos. Si sólo tapamos la consecuencia visible (el ruido) sin determinar las razones, puede que no sirva de nada y el perro siga ladrando aun con el collar puesto. O puede que el ladrido cese, pero aparezcan otras conductas aun peores (debido a que la causa sigue presente).

¿Hay algún tipo de collar antiladridos que pueda ser más recomendable que los demás? (ultrasonidos, spray…)

De nuevo el collar se centra en la consecuencia, y aplica diversos grados de castigo para bloquearla. 

Los menos aversivos se basan en la sorpresa o en generar una molestia intensa para interrumpir el ladrido. Pero la sorpresa deja de serlo con las repeticiones, por lo que deja de funcionar. Y una molestia será un estímulo negativo insuficiente si la motivación para ladrar es lo bastante intensa (y casi siempre lo es). 

Por lo tanto recomendar los más “suaves” no tiene mucho sentido, porque precisamente por eso su grado de eficacia será bajo o nulo. Y en cualquier caso todos ellos se basan en aplicar un castigo más o menos intenso, y la educación basada en castigos genera muchos más problemas de los que pueda solucionar, si es que soluciona alguno.

En resumen, la respuesta es no: no es recomendable usar una herramienta que bloquea una conducta a base de castigarla.

¿Pueden los collares antiladridos provocar dolor físico a nuestros perros?

Los de spray es bastante improbable, y es otra de las razones por las que son los de menor índice de eficacia.

Los de ultrasonidos, depende de la sensibilidad acústica de nuestro perro. De entrada el oído del perro es mucho más sensible que el nuestro, pero entre razas e individuos hay perros más sensibles que otros. No hace falta tener mucha imaginación para ponerse en contexto: si nos someten a un pitido a la frecuencia adecuada y alto volumen, los oídos nos duelen. Es físico. En perros ocurre igual pero a frecuencias o volúmenes que a nosotros no nos molestan (puede incluso que ni los oigamos).

Los eléctricos no dejan de ser un “collar de adiestramiento” automatizado. Por lo tanto, sí, duelen.

¿Pueden los collares antiladridos provocar daños psicológicos a nuestros perros?

Aquí podemos diferenciar dos problemas.

Uno, el daño psicológico que provoca el dispositivo en sí, que de nuevo iría de menos a más: spray, ultrasonidos, eléctrico. Y es que su acción se basa en producir un buen susto, una molestia importante, o directamente dolor. Si esto se usa de modo repetitivo, hace daño emocional. Genera miedo. Y el miedo es lo último que debemos introducir voluntariamente en la vida de nuestro perro. Por muchas razones.

Y dos, el daño que generan SI FUNCIONAN: un perro puede ladrar por muchas razones, pero en casi todos los supuestos está expresando (de modo desmedido y posiblemente descontrolado) sus emociones. Si bloqueamos esa expresión, bloqueamos una salida a unas emociones seguramente negativas. Pero las emociones siguen ahí (y hemos añadido miedo).

¿Cómo crees que te sentirías si un día decides contarle a los que te rodean cómo te sientes y te tapan la boca con cinta americana sin ninguna consideración? Seguramente fatal. Quizá te calles la boca, pero emocionalmente te han hundido.

En definitiva, ¿hay alguna circunstancia en la que recomendarías utilizar un collar antiladridos?

No. Estaríamos eligiendo un método que nos promete comodidad e inmediatez, en lugar de centrarnos en realizar un esfuerzo para conocer y comprender a nuestro perro, y trabajar en consecuencia: tu perro manifiesta cómo se siente ladrando. Hay que trabajar eso. Y los ladridos irán desapareciendo por sí solos.

Pero “taparle la boca” para no oírle o para acallar al vecino que nos denuncia, si bien es una opción, es también preparar una bomba de relojería (un ladrido enérgico es a menudo un aviso de una posible agresión) y producir un perro infeliz al que no solo nadie ayuda a superar sus problemas (a menudo producidos por el entorno en el que le han metido) sino que encima le castigan por expresarse. Me parece muy triste.

La opinión de LealCan Adiestramiento sobre los collares antiladridos para perros

Sobre LealCan Adiestramiento:

LealCan Adiestramiento

LealCan Adiestramiento es una empresa que cuenta ya con más de ventitrés años de experiencia en el sector del adiestramiento canino. A lo largo de todos estos años, han formado un equipo de adiestradores especialistas en educación canina a domicilio y desarrollan sus servicios principalmente en Madrid. Hemos hablado con Enrique Solís, Director de LealCan y Presidente de la Asociación LealCan de Integración Canina. Esto es lo que nos ha contado.

¿Crees que son eficientes los collares antiladridos?

No solo no son eficientes: pueden llegar a causar problemas secundarios por su uso inadecuado si no se busca la raíz del problema. Tengamos en cuenta que el ladrido, en este caso, es solo un síntoma: siempre hay un motivo que hace que un perro ladre. Puede ser miedo, estrés, ansiedad, alerta porque se acerca un peligro, que lo haya aprendido para llamar nuestra atención, etc. Si no se actúa sobre lo que origina el ladrido, podemos llegar a omitirlo con este tipo de herramientas, pero seguramente estaremos provocando la creación de otras conductas inapropiadas o problemáticas.

Por ejemplo: si un perro sufre ansiedad por separación y ladra durante todo el tiempo que permanece solo en casa, utilizando un sistema que pretende incomodar lo suficiente al animal como para que deje de ladrar, la ansiedad que siente aumentará, porque ese dolor o molestia generará más inseguridad y miedo, y ese malestar tendrá que salir por otro lado como morder muebles o paredes o cualquier otra cosa que le pille a mano. Si un perro ladra al ver otro perro porque lo siente como una amenaza y al ladrar recibe una descarga, puede reaccionar con una mordida hacia cualquier cosa que tenga cerca en ese momento (agresividad redirigida) quizás una persona que pasa a nuestro lado, porque no sea capaz de detectar de donde procede ese dolor.

¿Hay algún tipo de collar antiladridos que pueda ser más recomendable que los demás? (ultrasonidos, spray…)

Podríamos catalogar de más dañinos o perjudiciales los que emiten descargas eléctricas que los que emiten un sonido o pulverizan citronela cuando notan la vibración en el cuello del perro, pero no es recomendable ninguno de ellos y nosotros no los recomendaríamos en ningún caso, ya que si no se utilizan correctamente no tendrán efecto y, para utilizarlos bien, tendríamos que apretar mucho el collar al cuello de nuestro perro para que note la vibración al ladrar, pudiendo causarle heridas físicas que seguramente necesitarían atención veterinaria. De cualquier modo, no solucionarían el problema de raíz que provoca los ladridos del perro, sólo estaríamos actuando sobre los síntomas y, probablemente, provocando más inseguridad en el perro, lo que nos llevará a más problemas de comportamiento.

¿Pueden los collares antiladridos provocar dolor físico a nuestros perros?

Por supuesto, las descargas eléctricas provocan dolor directamente y los collares que emiten sonidos o una pulverización de citronela juegan con los sentidos del perro para causarle una molestia suficiente como para que deje de ladrar, así que teniendo en cuenta lo desarrollado que tiene el perro tanto su sentido del olfato como del oído, muy probablemente no solo le causan dolor o molestia, también le pueden provocar dolor físico y emocional.

Las personas que defienden este tipo de collares argumentan que no tienen un voltaje muy elevado, pero es lógico pensar que si no causan un dolor o molestia suficiente como para que el perro quiera evitarlo no serán efectivos y el perro seguirá ladrando a pesar de las descargas.

Los collares de descargas eléctricas se sitúan en una de las zonas más delicadas del perro, el cuello. Cualquier tensión o dolor en el cuello tiene consecuencias en el resto del cuerpo, pueden provocar contracciones de músculos, contracturas, problemas neuronales, taquicardias, etc. Además, en la garganta se encuentra la glándula tiroides que se puede ver afectada y desencadenar hipotiroidismo en el perro con sus consecuentes problemas tanto orgánicos como de comportamiento.

Los collares de ultrasonidos pueden afectar al oído y, por tanto, al equilibrio y la orientación.

En cuanto a los que que rocían citronela, pueden provocar pérdidas de sensibilidad olfativa o dañar las mucosas (por sequedad o exceso de mucosidad). Teniendo en cuenta que el olfato es el sentido más desarrollado del perro y que a través de su uso interpretan el mundo que les rodea, el daño que se les puede llegar a hacer es muy grande.

¿Pueden los collares antiladridos provocar daños psicológicos a nuestros perros?

Como hemos comentado antes, aunque los efectos secundarios del uso del collar antiladridos no están cuantificados con estudios científicos (por lo poco ético que sería someter a ese trato de forma controlada a un numero suficiente de perros para comprobar sus efectos), no tenemos más que imaginar una situación para nosotros, en la que no pudiéramos gritar o llorar y estuviéramos teniendo esa necesidad por la angustia y ansiedad que estuviéramos viviendo ante una situación conflictiva, como que nos encerraran en algún lugar alejándonos de nuestra familia o seres queridos sin saber si los vamos a ver más. Es fácil imaginar que esta situación pudiera provocar en muchas personas daños psicológicos.

Uno de los mayores problemas de estos collares es que se pueden activar por varios motivos además del ladrido, como resoplidos, gruñidos o ladridos de un perro cercano (en el caso de perros que viven juntos). Al no poder asociar un comportamiento concreto a la recepción del dolor, es casi imposible evitarlo, recibe castigos sin saber por qué. También es cierto que los ladridos a veces responden a una emoción y no son voluntarios, por lo que distinguir que la causa de la descarga es el ladrido y no el sentir miedo, o ansiedad, o dolor, o alegría o haberse quedado solo en casa, es realmente complicado para el animal. En cualquier caso, recibir un castigo sin conocer el motivo o la manera de evitarlo, aumentará el miedo, la inseguridad y el estrés, lo que hará que se eleven en sangre los niveles de determinadas hormonas (como el cortisol) que reducirán la calidad de vida del perro provocando mal humor, peor descanso, irritabilidad (muy relacionada con agresión), problemas digestivos e, incluso, llegar a una indefensión aprendida.

En definitiva, ¿hay alguna circunstancia en la que recomendarías utilizar un collar antiladridos?

Definitivamente no, la única forma de controlar los ladridos del perro es actuar sobre el motivo que los provoca. Hay muchas opciones contratando a una buena empresa de educación canina para solucionar los problemas de ladrido excesivo de nuestro perro sin recurrir a este tipo de herramientas.

La opinión de Arbesú Educadores Caninos sobre los collares antiladridos para perros

Sobre Arbesú Educadores Caninos:

Arbesú Educadores Caninos

El método de trabajo de Arbesú Educadores Caninos tiene como premisa el respeto al perro. La empresa está ubicada en Oviedo y trabajan a domicilio por toda la zona del Principado de Asturias. Esto es lo que nos ha contado su responsable, Ramón Fernández.

¿Crees que son eficientes los collares antiladridos?

En mi opinión no, ya que con estos collares no estamos educando al perro, sino que simplemente estamos anulando la manifestación de un problema, pero no el problema en sí. Es como si tú te muerdes las uñas por estrés, y para solucionar el problema te atan las manos: evidentemente, no podrías mordértelas, pero el estrés, que es la causa por la que te las mordías, seguiría ahí, e incluso empeoraría. En el caso de los perros sería igual: con un collar antiladridos podríamos conseguir que el perro dejara de ladrar en un principio (y no siempre), pero, aunque en apariencia el problema se haya solucionado, éste acabará resurgiendo por otra parte.

¿Hay algún tipo de collar antiladridos que pueda ser más recomendable que los demás? (ultrasonidos, spray…)

En realidad ninguno es recomendable, ya que lo que se debería hacer para conseguir un resultado real es trabajar sobre la causa que origina los ladridos, ya sea estrés, miedos o ansiedad por separación, etc.

¿Pueden los collares antiladridos provocar dolor físico a nuestros perros?

Sí, dependiendo del tipo de collar y su intensidad, pueden provocar desde molestias hasta dolor en nuestros perros.

¿Pueden los collares antiladridos provocar daños psicológicos a nuestros perros?

Absolutamente sí. Un perro que tiene tendencia a ladrar excesivamente está manifestando un problema de estrés, miedo o ansiedad por separación. Si cada vez que ladra recibe una corrección del collar (ya sea una vibración, un spray o una descarga eléctrica), esto no hará sino acrecentar el estrés o ansiedad del perro, aumentando su inseguridad, así como sus miedos, su estrés, y su irritabilidad.

En definitiva, ¿hay alguna circunstancia en la que recomendarías utilizar un collar antiladridos?

Nunca, ya que, como he dicho más arriba, actúa sobre la manifestación de un problema, pero no sobre el problema en sí.

La opinión de Conecta Adiestramiento sobre los collares antiladridos para perros

Sobre Conecta Adiestramiento:

Conecta Adiestramiento

El responsable de Conecta Adiestramiento es David Montero, con el que hemos hablado para elaborar este artículo. Su método de trabajo se basa en la etología y la psicología canina, y entiende el adiestramiento de perros como una actividad conjunta, basada en el entendimiento mutuo, para así lograr una estupenda relación humano-perro. En Conecta Adiestramiento trabajan a domicilio, en Valencia y alrededores. Ésta es su opinión.

¿Crees que son eficientes los collares antiladridos?

Podría decirse que son eficientes en el sentido de que inhiben el ladrido, pero su uso no es ético en la inmensa mayoría de los casos. Muchas personas lo utilizan para evitar invertir tiempo educando a su perro. Simplemente quieren cortar un comportamiento, pero sin dedicarle un tiempo a descubrir sus causas y trabajar sobre ellas. Y lo irónico es que, en muchos casos, somos nosotros mismos quienes hemos creado el problema; ya sea alterando al perro o potenciando de alguna manera los ladridos.

¿Hay algún tipo de collar antiladridos que pueda ser más recomendable que los demás? (ultrasonidos, spray…)

Lo recomendable es trabajar sobre la causa que origina el ladrido; ya sea ansiedad por separación, miedo, estrés, nerviosismo, etc.

¿Pueden los collares antiladridos provocar dolor físico a nuestros perros?

Los de ultrasonidos y spray son molestos para la mayoría de los perros, al igual que los eléctricos cuando están en modo vibración. En el caso de utilizarlos en modo descarga, dependiendo de la intensidad de la corriente se pasa de ser molesto a experimentar dolor.

¿Pueden los collares antiladridos provocar daños psicológicos a nuestros perros?

Más que daños psicológicos es preferible usar el término daños emocionales. A nivel emocional estos collares pueden tener un impacto negativo sobre los perros, por supuesto.

En definitiva, ¿hay alguna circunstancia en la que recomendarías utilizar un collar antiladridos?

A priori no. En la inmensa mayoría de los casos se obtienen buenos resultados trabajando de otras maneras.

Es importante tener en cuenta que hay perros que, por genética, tienen más tendencia a ladrar. Si los ladridos van a suponer un problema es mejor no optar por razas ladradoras, como un Teckel o un Mastín. No es ético caer en la postura de: “yo quiero un Mastín, pero si ladra cuando escucha ruidos le pongo un collar antiladridos”.

Mejores alternativas a los collares antiladridos para perros

Después de haber leído todo lo que tienen que decir los profesionales sobre los collares antiladridos, ya te habrá quedado claro que en ningún caso son una buena opción para conseguir que los ladridos excesivos de tu perro cesen pero, entonces, ¿qué debemos hacer con un perro que no deja de ladrar? Estas son las respuestas que nos han dado a esta pregunta los expertos en comportamiento canino que han colaborado en este artículo.

Irene Pérez, de Comunicación y Respeto es contundente en su respuesta: La alternativa al collar antiladridos es el conocimiento. Hay que aprender sobre perros, sobre emociones y su modo de expresión, sobre comunicación canina, sobre necesidades reales del perro…. y luego tomarte un tiempo para observar a tu perro, preguntarte “¿por qué ladra?” y “¿cómo puedo ayudarle a gestionar esos momentos?”. Y ponerte manos a la obra para darle una vida mejor y alternativas que le permitan gestionar esas emociones que le llevan a ladrar descontroladamente.

Irene reconoce que es más fácil decirlo que hacerlo, pero dice que, al fin y al cabo, el perro hace lo que puede con lo que tiene, así que tu trabajo es darle más para que él pueda hacer más, en lugar de simplemente taparle la boca: piensa que cuando se usa un collar aversivo para lograr algo con un perro, básicamente estamos actuando para nosotros mismos, para lograr algo que queremos, sin importarnos las razones que mueven al perro a actuar así, y aunque en ocasiones se puede lograr el objetivo, el precio a nivel emocional y de comportamiento es muy elevado.

El trabajo para conseguir una buena relación con tu perro y que él pueda autocontrolarse eficazmente es duro y requiere de mucho esfuerzo y crecimiento personal, argumenta Irene, pero merece la pena y nos hace mejores personas. Usar un collar eléctrico no nos hace mejores personas, si acaso al revés.

Por su parte, Enrique Solís, de LealCan Adiestramiento, opina que lo primero que deberíamos hacer sería valorar con un educador canino especialista en comportamiento si el problema de nuestro perro es de “ladrido excesivo”, ya que, al fin y al cabo, como perros tienen que ladrar, es su forma natural de expresarse. Si se comprobara que hay un problema de ladrido excesivo por ansiedad, el especialista valoraría cuál es la causa principal del problema y pondría soluciones para poder reducir el síntoma del ladrido, proporcionando herramientas para conseguir reducir los niveles de ansiedad con una modificación de conducta adecuada y proponiendo tratamientos complementarios alternativos como oligoterapia, feromona apaciguante canina, etc. Un profesional en comportamiento canino podrá diagnosticar el problema que lleva al perro a ese ladrido excesivo y actuar sobre él.

Algunos collares con feromona apaciguante canina:

En cuanto a Ramón Fernández, de Arbesú Educadores Caninos, nos recuerda que para cualquier tipo de problema de comportamiento canino la primera opción pasa por descartar un problema físico. En este aspecto tan solo un veterinario puede ayudarnos. Una vez hayamos descartado el problema físico, dice, la alternativa sería un buen tratamiento con un buen profesional canino que analice el caso desde el origen y proponga soluciones no basadas en el miedo ni en el castigo. La mayor parte de los ladridos molestos se pueden solucionar realizando un buen trabajo de reconstrucción emocional canina. No olvidemos que un perro con un sistema emocional alterado o altamente preocupado tenderá a manifestar sin pensar algunas conductas innatas para las que está diseñado, como sería ladrar. Es importante tener en cuenta que nuestras reacciones a veces empeoran los problemas sin darnos cuenta: debemos intentar entender lo que sucede y analizar si nuestros actos añaden o restan al problema.

Ramón nos recomienda un libro de Turid Rugaas, una de las expertas en comportamiento canino con más prestigio y reconocimiento a nivel mundial: “¿Qué puedo hacer cuando mi perro ladra? El ladrido: la voz de un lenguaje”.

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En esta obra, Turid Rugaas nos muestra las mejores y más eficientes soluciones para resolver los problemas que se nos presentan cuando nuestro perro ladra. Nos permitirá analizar la situación, comprender lo que ocurre, mantener la calma y actuar de forma que podamos encontrar una solución buena y duradera sin asustar o destruir mentalmente al perro.

Por último, David Montero de Conecta Adiestramiento, reitera que es absolutamente fundamental diagnosticar la causa del ladrido y trabajar sobre ella, y si hace falta trabajar con un educador o adiestrador profesional. Como alternativas, dependiendo de la causa, propone trabajar, por ejemplo con la Quiet Dog, una especie de goma que hace presión sobre el morro del perro, ayudándole a relajarse, o con la Calming Cap, una herramienta que dificulta la visibilidad y puede ser útil en algunas situaciones que le puedan generar estrés al perro, como por ejemplo si está dentro de un coche. Otras opciones serían asignar un lugar de descanso, fomentar que el perro esté tranquilo, fomentar el desapego, en caso de una ansiedad por separación.

Conclusiones: la opinión de MascotaPro sobre los collares antiladridos para perros

Tengo que confesarte algo: algunas veces mi perro Rufus ladra bastante. Suele suceder cuando hay mucha gente en casa. Tengo la gran suerte de tener una familia grande y muy unida, por lo que hacemos muchas reuniones familiares en las que podemos llegar a juntarnos doce personas en casa. Cuando tenemos visitas, Rufus se pone nervioso, quiere que la familia le preste atención, les pide comida, quiere que jueguen con él… y para ello ladra. Muchos educadores caninos recomiendan que, cuando un perro ladra excesivamente para reclamar atención, lo mejor que puedes hacer es ignorarlo, para que se de cuenta de que ladrar no le sirve de nada y así desista, pero cuando hay tanta gente en casa eso resulta muy difícil, porque siempre hay alguien que le hace caso, aunque sea para gritarle que se calle…

El caso es que esto me ha causado más de una discusión en casa porque, claro, hay que reconocer que un ladrido continuado es muy molesto e irritante, y hay quien me ha sugerido en más de una ocasión que le compre un collar antiladridos, pero yo siempre me he negado en redondo. Por una parte, en estos casos siempre recuerdo a mi familia que nosotros, los humanos, hacemos tanto o más ruido que Rufus en estas reuniones familiares (si, tengo una familia muy divertida, y armamos mucho jaleo, que se le va a hacer), y a nadie se le ocurriría ponerse un collar que le diera una descarga cuando sube demasiado el tono de voz; entonces… ¿por qué pretenden ponérselo al perro?

En mi opinión, ponerle a Rufus un collar antiladridos lo único que conseguiría es frustrarle y estresarle más aún de lo que ya está. No es la solución, en ningún caso. Cuando un perro ladra excesivamente en casa, normalmente es que hay un problema de estrés, o de ansiedad… ¿cómo va a solucionarlo ponerle un artefacto que va a causarle más estrés o ansiedad? Es posible que con un collar antiladridos consigas que esos molestos ladridos cesen, al menos por un tiempo (muchos perros acaban por acostumbrarse a las molestias e incluso al dolor de las descargas y, tras un tiempo, vuelven a ladrar como siempre… o incluso más), pero el problema de base no lo habrás solucionado: si el perro ladraba por miedo, porque estaba estresado o por que sufre de ansiedad por separación, todo eso va a seguir ahí, aunque no lo manifieste mediante sus ladridos. A la larga lo manifestará, si no es ladrando, será de otra manera.

Si quieres a tu perro y aspiras a que sea tan feliz como sea posible, por favor, reflexiona antes de hacerte con un collar antiladridos. Por una parte, párate a pensar si esos ladridos son realmente excesivos: ten en cuenta que los perros ladran, es una forma de comunicación, de modo que no puedes pretender que esté siempre calladito. Si los ladridos son, efectivamente, excesivos, son la manifestación de un problema. Si no sabes cómo solucionarlo por ti mismo, contacta con un buen educador canino como los que han colaborado en este artículo. Sin duda tu peludo te lo agradecerá infinitamente, y tanto él o ella, como tú, seréis más felices.

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Collares antiladridos para perros: ¿son recomendables? Consejos y opiniones de los expertos
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Sobre la autora:

Marta Rodríguez
Marta Rodríguez
Amante de los animales, especialmente de los que conviven conmigo: mi perro Rufus y mi gato Ronno. Me gusta darles lo mejor, y quiero ayudarte a que escojas los accesorios más adecuados para tus mascotas.

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