

En los últimos años, con la subida de las temperaturas, determinadas plagas se adelantan cada vez más en el calendario. La procesionaria del pino, que solía llegar en primavera, aparece antes en determinadas zonas. Incluso desde finales del mes de enero puede aparecer en algunos pinares, por lo que debes extremar precauciones si sales al […]
En los últimos años, con la subida de las temperaturas, determinadas plagas se adelantan cada vez más en el calendario. La procesionaria del pino, que solía llegar en primavera, aparece antes en determinadas zonas. Incluso desde finales del mes de enero puede aparecer en algunos pinares, por lo que debes extremar precauciones si sales al campo con tus perros.
A continuación te dejamos algunos consejos.
Como cada año, es conveniente recordar que cuando las temperaturas empiezan a subir un poco, hay que estar muy pendientes de la oruga procesionaria del pino.
Se supone que esto no tenía que suceder hasta la primavera, dependiendo de las zonas, pero la realidad es que los inviernos cada vez son más suaves, con días casi primaverales en medio del invierno, por lo que este tipo de plagas están apareciendo antes de lo que era habitual. Por tanto, hay que tener cuidado desde ya.
La procesionaria del pino, tal como indica su nombre, la vamos a encontrar en zonas de pinos y coníferas. En invierno están en las copas de los árboles, en sus nidos, una especie de bolas de apariencia algodonosa.
Esos nidos están tejidos con una especie de seda natural, con la que las larvas están protegidas hasta que se da por completado su desarrollo y descienden al suelo para enterrarse y pasar a la fase de crisálida.
Bajan en fila por el tronco del árbol, en esa “procesión” tan característica. También se pueden encontrar en el suelo apiladas en montoncitos: se están enterrando.
En cualquier caso, hay que tener mucho cuidado y tratar de evitar estas zonas.

Tocar, pisar o ingerir una procesionaria es peligroso. Como son llamativas por su forma de desplazarse, por sus trazas amarillas y porque parecen de peluche, es posible que los peludos (¡ojo, también los niños! sientan curiosidad y acerquen la nariz para olfatearlas.
Mala idea.
Cuando un perro toca las orugas, entra en contacto con los pelillos que las cubren. Esos microfilamentos están cargados de histamina, una toxina, que le va a causar una fuerte irritación en aquellas zonas donde se deposite el veneno.
Las orugas liberan histamina incluso sin contacto: la sueltan al aire si perciben una amenaza.
Estos son algunos de los síntomas:
Como ves, no es ninguna broma. Si no se trata a tiempo puede provocar incluso la muerte.
Si el animal ha entrado en contacto, notarás que se pone muy nervioso. Empezará a tocarse la cara con las patas, tendrá picores intensos y salivación abundante.
Es momento de actuar.
CONSEJO MASCOTAPRO: ten un seguro de salud por si acaso
Claro que no quieres que tu mascota se intoxique o tenga algún problema de salud… pero los accidentes pasan. Y al disgusto de ver al tu animal enfermo le sumas el susto de la factura veterinaria.
Para evitar lo segundo lo mejor es tener un seguro para mascotas, que así al menos no destrozas tu economía. Mira aquí nuestros recomendados y llévate un descuento al contratar.

Prepárate para llevarlo al veterinario. Llama para avisar de lo que ha ocurrido y que estén preparados, se considera una situación de urgencia. No lo retrases, sal lo antes posible.
Si tienes un tiempo de espera, esto es lo que puedes hacer:
¿Qué NO debes hacer en ningún caso? Frotar la zona afectada. Lo único que harás será partir los filamentos y empeorar la inflamación.
Si vives en zona de coníferas donde las procesionarias son habituales y el riesgo de contacto es muy alto, habla con tu veterinario por si considera adecuado facilitarte una solución inyectable “de emergencia” para que lleves en el bolsillo cuando salgáis a pasear.
Suele utilizarse Urbason, un medicamento muy usado para tratar enfermedades inflamatorias y síntomas alérgicos en perros. Insistimos: es una solución de emergencia que debe facilitarte el veterinario, ajustando la dosis al peso de tu perro y teniendo en cuenta su historial.
Esperamos que estos consejos te resulten útiles. Pero sobre todo ¡esperamos que no los tengas que utilizar!
Declaración: si bien realizamos una minuciosa investigación para asegurarnos de que el contenido que ofrecemos es preciso y veraz, ten en cuenta que este artículo es meramente informativo, y en ningún caso se debe interpretar como diagnóstico o consejo veterinario. Asimismo te recomendamos que, en todo tema relacionado con la salud de tu peludo, consultes siempre con tu veterinario y confíes en su consejo.



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