

En los meses de otoño e invierno ya sabemos lo que tenemos por delante: habrá muchos días de tiempo propio de la estación, con frío, lluvia, viento, nieve… Pero tu perro ¡tiene que salir igual! Le apetezca o no, es necesario que dé su paseo, aunque sea el mínimo tiempo posible. Y, a veces, no […]
En los meses de otoño e invierno ya sabemos lo que tenemos por delante: habrá muchos días de tiempo propio de la estación, con frío, lluvia, viento, nieve… Pero tu perro ¡tiene que salir igual! Le apetezca o no, es necesario que dé su paseo, aunque sea el mínimo tiempo posible. Y, a veces, no es fácil conseguir pasear a tu perro cuando llueve.
Lo sabemos, así que hoy te vamos a dejar aquí algunos consejos basados en la experiencia, ideas que te pueden resultar útiles y sugerencias de complementos que pueden facilitar el momento-paseo en días en los que no apetece salir de debajo de la mantita.
Cuando hace buen tiempo, los paseos diarios son posiblemente los mejores momentos para tu perro, pero ¿qué pasa cuando asoma el morro y ve llueve a cántaros y hace frío? Muchos reculan y piden por favor quedarse en casa, calentitos. ¿Y quién se resiste a esa mirada?
Todos nos hemos saltado el paseo alguna vez, excepcionalmente, pero sabemos que eso no debe ser lo habitual. Hay muchos meses por delante con tiempo desapacible, y tu perro necesita sus rutinas y mantener un buen nivel de ejercicio, así que debe acostumbrarse a salir tanto si hace buen tiempo como si no.
Aparte, tiene que hacer sus necesidades sin esperar más horas de lo aconsejable, así que no, saltarse el paseo no es buena idea.
Eso no quiere decir que haya que obligarlo y el paseo se convierta en una tortura para el animal (y para ti también, probablemente.

Lo primero que debes hacer es detectar las señales. Si tu perro no muestra la alegría habitual cuando ve que coges la correa o incluso se va en dirección contraria, como queriendo pasar un poquito desapercibido, seguramente el mal tiempo le está causando un nivel de estrés que no sabe gestionar.
Algunos, incluso, pueden mostrar signos de ansiedad, como temblores, jadeo, o movimientos nerviosos; pueden ladrar o aullar para transmitir su incomodidad o incluso esconderse bajo una cama.
Todos esos son signos de incomodidad en diferente grado, que vas a tener que ir gestionando con paciencia y mucho cariño. No lo fuerces, porque acabará viendo el paseo como un mal trago por el que no quiere volver a pasar. Vamos, que lo empeoras.
Es más efectivo trabajar para motivarlo, ofrecerle chuches como premio por su buena conducta y tratar de que acabe asociando el paseo con algo positivo. Te resumimos a continuación una serie de consejos para ese tipo de situaciones:
1. Vete poco a poco: comienza por exponer a tu perro al sonido de la lluvia en casa, por ejemplo, abriendo una ventana para que escuche la lluvia. Luego, lleva a cabo paseos cortos bajo la lluvia, aumentando gradualmente la duración a medida que el perro se sienta más cómodo.
2. Utiliza refuerzos positivos: recompensa a tu perro con golosinas y elogios cada vez que haga frente a la lluvia de manera tranquila y sin miedo. Esto refuerza la idea de que no pasa nada malo cuando llueve.
3. Empieza por paseos cortos y vete añadiendo minutos: no quieras conseguirlo todo el primer día. Ir de menos a más es una forma más amable de conseguir que tu perro se acostumbre a los paseos con mal tiempo.
4. Ponle un equipo adecuado: utiliza abrigos, botas y otros complementos para mantener a tu perro seco y cómodo durante el paseo. Más abajo te daremos unas cuantas ideas.
5. Establece una rutina: los perros se sienten más seguros con rutinas, así que intenta establecer un horario de paseo regular, independientemente del clima, para que se acostumbre a la idea de los paseos en la lluvia.
6. Evítale cualquier estrés adicional: tú conoces a tu perro mejor que nadie, así que sabrás qué lo estresa, por ejemplo, salir con tu otro perro, que lo saque otro miembro de la familia que no seas tú, las calles con mucho tráfico o muy ruidosas… lo que sea, evítaselo justo esos días que ya va a tener un extra al que acostumbrarse: la lluvia. Luego tendrás tiempo de ir añadiendo ingredientes.
7. Consulta a un entrenador: en la mayoría de los casos, con caricias y siendo un poco paciente, bastará. Si no logras resultados y no puedes pasearlo con lluvia, puede que sea momento de hablar con un profesional.
Menos mal que hay muchas posibilidades para que ese paseo con tiempo desapacible sea lo más agradable posible.
Te vamos a dejar aquí una lista de ideas de complementos que ayudarán a que tu perro salga contento de casa aunque esté diluviando. Toma nota:

La mejor solución es la más obvia, si no quieres que tu perro se moje, ponle un chubasquero. Los hay muy sencillos, para lluvias ocasionales o para cuando no hace demasiado frío. Y también los hay para climas extremos, que cubren todo el cuerpo, incluídas las patas.

En muchas ocasiones tu perro necesitará una ayudita extra para conservar el calor corporal en el exterior. Si vives en una zona donde la temperatura baja bastante, es bueno que le pongas un abrigo a medida. Especialmente si pasan de un interior calentito, al lado de la estufa, a un exterior helado.

Es una forma de proteger las almohadillas de la lluvia y del frío. Ten en cuenta que estamos hablando normalmente de perros de interior, cuyas almohadillas no están demasiado fortalecidas.
Pasar del suelo templado y liso que hay en casa a caminar por el asfalto o la tierra bajo la lluvia, puede ser un salto muy grande. Las botas lo protegen, especialmente si da paseos largos y por terrenos abrasivos.
Cuando llegas del paseo con tu perro ya sabes que queda algo muy importante por hacer:
Este ritual de llegada es importante. Si le dejas el pelaje húmedo, tu perro puede resfriarse o tener problemas de piel. Las almohadillas también pueden sufrir mucho en invierno, así que revísalas regularmente después de secarlas para comprobar que no haya heridas por el frío.
Además, todos sabemos lo bien que huele tu compañero peludo cuando está mojado, ¿verdad? ; Una vez esté seco y calentito ya puede echarse a descansar en su rincón favorito de la casa, ¡con la satisfacción del deber cumplido!
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Declaración: si bien realizamos una minuciosa investigación para asegurarnos de que el contenido que ofrecemos es preciso y veraz, ten en cuenta que este artículo es meramente informativo, y en ningún caso se debe interpretar como diagnóstico o consejo veterinario. Asimismo te recomendamos que, en todo tema relacionado con la salud de tu peludo, consultes siempre con tu veterinario y confíes en su consejo.



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