

Muchos tutores de perros se preguntan cuál es la elección más adecuada, si un arnés o un collar. Los collares para perros han sido un pilar del equipo de adiestramiento canino durante décadas, pero en los últimos años, los arneses se han hecho cada vez más populares. De ahí las dudas sobre cuál elegir para […]
Muchos tutores de perros se preguntan cuál es la elección más adecuada, si un arnés o un collar. Los collares para perros han sido un pilar del equipo de adiestramiento canino durante décadas, pero en los últimos años, los arneses se han hecho cada vez más populares. De ahí las dudas sobre cuál elegir para nuestro compañero peludo.
Lo cierto es que hay que considerar algunas cosas: el tipo de perro, tamaño y raza, su estado de salud, sus hábitos de comportamiento, así como la seguridad y tu comodidad, que también cuenta.
Vamos a repasar los pros y contras de cada opción para ayudarte a decidir.

No tenemos que describirte lo que es un collar para perro. Todos lo conocemos porque, además, hasta que se empezaron a popularizar los arneses, era la única opción posible, al menos para los usuarios “de a pie”, sin relación con el mundo deportivo.
Los hay de un montón de formas y tamaños. Son económicos (en sus versiones sencillas y es la forma más fácil de saber que un perro tiene dueño. ¡Al menos le ha puesto un collar!
La mayoría de los collares permiten, además, llevar una placa de identificación en la que se puede grabar un nombre y un número de teléfono. Afortunadamente, ahora el microchip ya es obligatorio en España, pero hasta hace no mucho el collar con algún dato podía ser la única manera de que un perro extraviado pudiese volver a casa.
El collar es cómodo para llevarlo las 24 horas del día, en el caso de que consideres que es necesario que sea así (por ejemplo, si tienes jardín y tu perro pasa tiempo fuera de casa.
Pero ¿qué pasa cuando sales de paseo con tu perro?
En ese caso, tienes que tener en cuenta varios factores. Por un lado, si tu perro está nervioso y da muchos tirones, el collar puede acabar ocasionándole lesiones. Si tira con mucha fuerza, el collar va a ejercer presión sobre algunas zonas delicadas, como la tráquea, el esófago, la glándula tiroides o las cervicales.
Tanto un tirón súbito y muy fuerte como muchos tirones constantes pueden provocar dolores musculares o lesiones.
Tampoco la seguridad es uno de los puntos fuertes de los collares, más bien el contrario. Muchos perros se extravían porque el collar se suelta, o va desplazándose hasta que sobrepasa la cabeza y el animal queda libre.
Apretarlo con fuerza no es la solución, puede ser peor el remedio que la enfermedad. La presión siempre debe ser firme, pero nunca excesiva.
¿Y qué decir de los arneses? De entrada, y aunque hay diversas formas y estilos, ya parten de una idea diferente: están diseñados para distribuir la fuerza que ejerce la correa. Es decir, que reparten esa fuerza entre varios puntos y una zona más amplia del cuerpo. De ese modo, se evita que toda la presión se concentre alrededor del cuello.
Ese es sin duda su mayor beneficio. Sin embargo, es muy importante tener en cuenta que un arnés mal ajustado puede ser también perjudicial para el bienestar del perro. Por eso, cuando se coloca, es importante asegurarse de que no se obstaculiza la amplitud de movimiento natural, sobre todo alrededor de los hombros o en la extensión de las patas delanteras.
Los arneses suelen ser la primera opción en el caso de los cachorros. También son los preferidos por quienes tienen perros a los que les gusta tirar en los paseos, o que son grandes y difíciles de controlar.
El arnés no refuerza el comportamiento de tirón, ya que la presión continua y repartida, detiene el empuje del perro hacia delante. Por eso es útil en casos de perros nerviosos, los ayuda a regularse.
Algunos perros necesitan acostumbrarse a llevar arnés. Es más difícil de poner y a los perros nerviosos puede no gustarles pasar la cabeza por él y esperar a que se hagan todos los ajustes. En estos casos, se recomienda ir despacio y darles golosinas para crear una asociación positiva.
Recuerda además que hay diferentes tipos de arnés, los llamados en “Y” o en “H”, y que antes de comprar tienes que mirar bien cuál es la talla correcta, midiendo a tu perro según las instrucciones del fabricante.
Cuando se trata de elegir entre un arnés y un collar para tu perro, es importante tener en cuenta su comportamiento y salud.
Recuerda que enseñar a tu perro a caminar correctamente y seguir las órdenes básicas de obediencia te brindará un mayor control y evitará situaciones peligrosas. Así, con arnés o con collar, disfrutaréis mucho más de vuestros paseos.
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Declaración: si bien realizamos una minuciosa investigación para asegurarnos de que el contenido que ofrecemos es preciso y veraz, ten en cuenta que este artículo es meramente informativo, y en ningún caso se debe interpretar como diagnóstico o consejo veterinario. Asimismo te recomendamos que, en todo tema relacionado con la salud de tu peludo, consultes siempre con tu veterinario y confíes en su consejo.



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